Fé en tiempos de COVID


Desde que se confirmó el primer caso de contagio de COVID- 19 en Chile nos hemos visto envueltos en una serie de situaciones que han despertado la incertidumbre en la sociedad, ya que, este virus no solo está afectando la salud de las personas sino también su economía.


Como medida de prevención se ha hecho el llamado a todos los chilenos a quedarse en casa y evitar salir de ellas, para de esta manera evitar el avance de esta pandemia a lo largo de nuestro país, esto es algo que jamás habíamos visto y por ende está generando un cambio negativo en la economía de nuestro país.


Hemos visto en la televisión como gran parte de las familias chilenas ha vaciado supermercados y farmacias por temor a quedar desabastecidos, haciendo uso de las tarjetas de crédito, endeudándose y otros haciendo uso de sus ahorros, alterando de esta manera la economía familiar. Sumado a aquello vemos como esta medida de aislamiento social está provocando una inactividad de la sociedad, lo que desencadenará un estancamiento en la actividad económica de Chile. Las fronteras han sido cerradas, por lo que el área agrícola está viendo detenida su exportación.


Muchos mercados se han visto congelados porque se está produciendo lo que se llama una ”cadena de pérdidas de ingresos”, lo que quiere decir que aquellas personas que debido a esta medida de contingencia han perdido su trabajo, pierden su fuente de ingresos, por lo tanto no consumen productos como antes, lo que afecta a las empresas, porque no necesitan abastecerse de más productos y esto desemboca en las fábricas, que ya no deben de producir provocando sus posibles cierres y más despidos del personal y todo se transforma en una bola de nieve.

Aunque el gobierno ha propuesto una serie de medidas para aminorar esta crisis económica, la sensación de incertidumbre y temor sigue presente en la sociedad chilena, debido a que esta pandemia aún no llega a su punto máximo en nuestro país.


Si bien el panorama descrito con anterioridad no es favorecedor sabemos que saldremos victoriosos de esta situación, la única manera de combatir el temor y el aislamiento social es aferrándonos a Dios, nuestro amado y soberano Señor. Nosotros, los cristianos, no podemos dejarnos dominar por el miedo a lo que vendrá, porque sabemos que nuestra vida está siendo dirigida por Dios. Recordemos los que nos dice su Palabra en Jeremías 17 “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”


Actualmente nuestra sociedad está comenzando a vivir un desequilibrio social y económico, pero es aquí donde nosotros como hijos de Dios debemos levantar la bandera de Cristo, no debemos temer a lo que nos faltará porque el Señor nos proveerá, tal y como lo dice en Filipenses 4 “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”


El joven José nos da una clase magistral de lo que es tener fe en Dios en tiempos difíciles, recordemos que a pesar de que todo siempre estuvo en su contra, el siguió confiando en que Dios le ayudaría y fue gracias a esa confianza que paso de estar en una cisterna a ser el segundo al mando después de faraón.


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