AUTOCUIDADO EN TIEMPOS DE COVID-19


El brote del coronavirus ha generado o aumentado la importancia de la responsabilidad social y de salud pública sobre las medidas preventivas necesarias. En el discurso público abundan registros especiales como el distanciamiento social, el autoaislamiento y la cuarentena.

Estas medidas se refuerzan con consejos de salud pública sobre la higiene personal en el lugar de trabajo, los colegios, el centro comercial y el hogar. Al adoptar estas medidas según las circunstancias actuales, frenamos y reducimos la propagación del virus. En esencia, disminuimos el riesgo de infectarnos o infectar a otros.

Como pueblo Cristiano, debemos asumir una doble responsabilidad. Cuidar a nuestro prójimo y mientras no podamos congregarnos por un tiempo, cuidar nuestra vida espiritual.


Estamos juntos en esto. La restricción de la movilidad pública y la interrupción de la rutina nos afectan a todos. Pero tenemos de nuestro lado, la verdad de Cristo, sus promesas y la revelación de la palabra que estamos en tiempos finales.


El autocuidado y el amor al prójimo van de la mano.

Al asumir la responsabilidad personal, lo hacemos no sólo por obligación, sino por consideración hacia los demás. Nuestro deber de autocuidado e higiene personal se basa en los principios y la práctica de la solidaridad, la compasión y el bien común.


Tanto si es voluntario como si se impone, el confinamiento en el espacio personal y la reducción de la interacción social y física con los demás pueden desencadenar sentimientos psicológicos negativos, como el aburrimiento, el aislamiento y la frustración. Como antídoto contra el estrés y la angustia resultantes, esta pandemia mundial nos invita a la práctica de la solidaridad y a una conexión con Dios más profunda.


En casa la oración es indispensable

La Lectura de la palabra es fundamental. Ademas los medios sociales nos permiten múltiples formas de conectarnos significativamente a través del teléfono o Internet con nuestra familia y hermanos en Cristo. En este punto podemos compartir devocionales, trabajos en casa de nuestros niños etc.


Autocuidado y compasión

La compasión no está en función de si todo está bien o no conmigo; se trata de lo que le está pasando al mundo, a los demás. En momentos como éste, la compasión es una llamada a ser afectado y a resistir la tentación de la indiferencia.

Debemos orar por nuestra nación, tenemos un llamado a interceder por nuestros amigos, familiares, vecinos entre otros. Por nuestros pastores y lideres espirituales. No podemos ser indiferentes en cuanto al cuidado de nuestra salud espiritual.


Tenemos el deber de distribuir bien el tiempo, no permanecer horas en redes sociales y menos en ser participes de diversas noticias que en muchas ocaciones son falsas. Por ejemplo sobre las rutas de infección y las curas. Las noticias carentes de veracidad pretenden desviar al cristiano de su llamado.

La informacion errada exacerba la frustración, la confusión, la ansiedad y el miedo. Por tanto una forma de autocuidado, es oir las recomenaciones de nuestros Pastores y lideres cristianos respecto a las desiciones o pasos a seguir de la iglesia y en cuanto a la propagación del coronavirus, prestemos atención a los reportes oficiales del ministerio de salud y el gobierno.


Amados, esperamos tenga a bien reflexionar en estas recomendaciones que apunan a nuestro autocuidado en estos tiempos de Pandemia Mundial.

Dios sea con todo su pueblo.


Prisila Benavides


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