Nuesta Historia

 

Era el mes de septiembre del  año 1978, cuando nace nuestra iglesia. Con trabajo duro, gran esfuerzo y una fe inquebrantable, los hermanos que iniciaron esta gran tarea, dijeron ¡si! al gran arquitecto divino.    Dirigidos por dos jóvenes pastores, Juan Ormeño Lagos y Alicia Parada Acuña, decidieron no mirar con ojos humanos sino con ojos espirituales el diseño ideado en el cielo para este pueblo y dieron comienzo a la titánica tarea de hacer ver a nuestra ciudad que hay un Dios dispuesto a hacer proezas con los que le aman. Hoy cumplimos treinta y un años; ha transcurrido casi una vida desde ese memorable comienzo. Paso a paso hemos sido testigos del fiel cumplimiento de cada promesa y profecía entregadas por nuestro Dios, y de su poderosa mano actuando a favor nuestro. 

 

Al analizar la trayectoria de nuestra iglesia, vemos tres etapas muy marcadas en la memoria. Tres periodos en que cada uno tuvo retos difíciles, grandes desafíos espirituales y también, por cierto, grandes triunfos. La primera etapa, la llamaremos “la ramada”.

Primera Etapa: La Ramada

 

Es emocionante oír la nostalgia con que se recuerda ese período, pues allí, con piso de tierra, lampazos como paredes, tablas aferradas al piso por chocos como bancas y con las estrellas como techo, los amados hermanos que iniciaron esta obra, alababan al Señor con gran fervor y una profunda gratitud en sus corazones, porque el estar allí, adorando, no había sido algo fortuito ya que ellos, siendo un reducido grupo de cuarenta personas, debieron actuar con la misma fe de Abraham, creyendo a Dios que les ordenó salir de su tierra, dejando atrás todo lo que conocían para entrar a una nueva tierra donde serían grandemente bendecidos. Se atrevieron, aún conociendo sus limitaciones. Cada uno hizo su parte para comprar el terreno en la esquina de Arturo Prat con Maipú, donde la ramada se construyó.  Fue un gran logro para ellos, que eran de tan escasos recursos pero que entendieron que el señor estaba actuando en su favor y con su mano poderosa realizaba proezas como hasta el día de hoy.

 

Fue en esa ramada donde el señor bendijo el matrimonio de nuestros pastores y donde comenzó a tejer nuestra historia, con su constante presencia, con la dadiva de dones y talentos y con ganancia de almas, porque, nuestro Dios, quien restauró corazones y bendijo vidas, que es fiel y grande en misericordia, prometió y cumplió. 

Segunda etapa: “Templo de Maipú”

 

 Fue  tan importante como la primera.   Había que construir el templo definitivo y para ello tuvieron que redoblar los esfuerzos. Los hermanos luego de su trabajo material acudían al terreno para trabajar levantando las paredes de la que sería casa de Dios y puerta del cielo. Un desafío mayúsculo pero que sentían sería un poco más fácil, porque estaba fresco en la memoria la portentosa presencia de Dios en la etapa anterior y ahora, el pueblo estaba creciendo.

 

Realizaron un sin fin de actividades, todas ellas orientadas a una meta común: terminar la construcción. Nuestro amado pastor, siempre entusiasta, lleno de fe y un profundo amor a Dios y a la obra, nos instaba a seguir sin desmayar en nuestro empeño, porque el Señor es galardonador con los que le sirven.  Cuando ya creíamos que la tarea estaba concluida, nos visita nuestro amado y recordado Obispo Carlos San Martín Pulgar, quien hoy descansa en los brazos del Señor, y nos dice que debemos ensanchar nuestra tienda y que el señor nos manda a construir un templo tres veces mas grande, porque siente el tropel de almas que viene a los pies de Cristo y es necesario un lugar amplio para albergarles.

 

En este periodo nace el programa radial “Cristo manantial de vida” que durante más de diez años se mantuvo en el aire para pregonar las maravillas de Dios y la grandeza de su amor por el mundo entero.

 

La iglesia aumentaba en número y ya contábamos con varios locales en las zonas rurales de nuestra provincia, donde esforzados hermanos pregonaban el evangelio a sus vecinos, amigos y toda su aldea.

Tercera Etapa: “Templo Actual”

 

La tercera etapa, la última que hemos enfrentado y de la que nuestro Dios nos levanta en victoria es esta que todos estamos viendo y disfrutando, nuestro templo catedral, cristo manantial de vida. Parecía una empresa imposible, pero si Dios es con su pueblo ¿habrá alguien que impida el avance del evangelio santo que cambia los corazones y renueva vidas? ¡por supuesto que no!, y si hay un pueblo dispuesto a creer, a actuar en fe y a poner sus manos a la obra cada vez que nuestro Dios lo ordene, puede lograr grandes proezas.

 

Para iniciar la construcción hubo que asumir grandes desafíos, pero una vez mas recibimos un increíble impulso de parte del Señor, porque nuestro amado pastor y su familia, en un gesto de fe sin precedentes, dan el primer gran paso entregando su casa y terreno para el señor y su obra, los hermanos se anotaban con cuotas mensuales, las Dorcas, se hicieron cargo en forma permanente de la cocina para generar recursos, los hermanos de los locales aportaron entregando parte de sus cosechas que se reducían a dinero y también con sus generosas ofrendas, que iban a incrementar el fondo pro-construcción. Fueron muchos los hermanos que aportaron de su tiempo y esfuerzo. En el año 1992 realizamos la primera reunión en nuestro templo, que aun no estaba terminado. Luego en el año 1996 nuestro templo terminado y engalanado fue sede de la convención de Dorcas a nivel nacional.   Desde entonces, nuestro templo ha sido bendecido con dos convenciones juveniles, Convención de carabineros, de Dorcas, de hombres de valor, servicios de acción de gracias por nuestra ciudad, por carabineros de chile, por investigaciones de chile.   Sede del seminario internacional Logoi, seminarios para matrimonios; también hemos recibido la visita de grandes artistas cristinos y ministros de diferentes lugares del mundo.

 

Es en este periodo donde nace el grupo cantsion, los cantantes de sion, grupo formado para evangelizar y que tanta bendición y satisfacciones ha traído a nuestra iglesia.

 

Después de un tiempo, nos vimos enfrentados a un nuevo problema, el templo se nos estaba haciendo chico y nace un nuevo sueño del que todos formamos parte, ampliar el templo. Aún cuando hoy el trabajo está terminado las nuevas etapas se siguen sumando, ya que la Iglesia de cristo es una iglesia viva, y debe trabajar siempre, hasta que nuestro señor venga.

 

Estas tres etapas permanecerán por siempre en nuestra memoria, para que así como David percibía a lo lejos el olor de la majada, nosotros también, recordemos siempre de donde el señor nos levanto.

 

Hoy, al cumplir treinta y un años, reboza nuestro corazón de alegría, y adoramos a nuestro Dios, porque ha sido bueno con su pueblo, porque su fidelidad y su gracia están y seguirán estando con nosotros, porque a pesar de haber perdido algunos soldados en la batalla, esta ha valido la pena.

 

Si, ¡hemos sido bendecidos!, y una prueba de ello es la reciente honra que ha recaído sobre los siervos del Señor, nuestros pastores, y por ellos, a toda su iglesia.    Nuestro Dios ha sido bueno, ha sido fiel y grande en misericordia, como dijimos al principio, el predestinó este pueblo, creó un diseño en el cielo y nos entregó la misión de darle forma visible. Paso a paso nos ha hecho crecer. Nos levantó y nos ha puesto por cabeza. ¿Como podríamos permanecer indiferentes ante tanto amor? Solo podemos decir ¡señor, gracias! Para ti, para tu gloria, para lo que quieras de nosotros señor…aquí estamos.

 

 

 

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