“Yo soy la luz del mundo, el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”
Jesús de Nazaret
En tres grandes objetivos podríamos agrupar el propósito que tuvo Dios para elegir un pueblo para sí (Israel):
1.Elegir un pueblo a quien entregar las Sagradas Escrituras y confiar en él su preservación a través de los tiempos.
2.Elegir un pueblo que sirviese de cuan para la venida del Mesías.
3.Elegir un pueblo que mostrara al mundo lo que Dios estaba dispuesto a hacer por los suyos.
De este último propósito da testimonio la Biblia mostrándonos hombres de diferentes orígenes, realidades, temperamentos y tiempos, unidos por la experiencia en común de ser dirigidos por Dios para trascender a su entorno y afectar la historia de su tiempo.
En los años postreros a la escritura de la Biblia han existidos hombres temerosos de Dios, que dirigidos por su espíritu aportaron de manera trascendente a nuestra historia actual. Historias variadas e impactantes de hermanos nuestros que antes de ser reconocidos por su aporte a la historia contemporánea se identificaron con el evangelio de Jesucristo.
Entre aquellos encontramos nombres ampliamente reconocidos como Johann Sebastián Bach, Juan Calvino, Casiodoro de Reina, Cipriano de Valera, Isaac Newton, Martin Luther King, Martin Lutero, Abraham Lincoln, Jhon Wesley, Johannes Gutenberg entre otros por algunos menos conocidos.
Resulta interesante conocer la historia del autor del segundo libro más vendido, después de la Biblia, el Peregrino, o el relato de un presidente de los Estados unidos de América que dejaba la presidencia cada semana para enseñar en la Escuela Dominical o la singular historia del autor de Alicia en el país de las maravillas. A continuación presentamos parte de las historias y el legado de algunos de estos grandes protestantes (en orden alfabético).