| Terremoto en Chile |
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| Escrito por Administrator |
| Domingo, 07 de Marzo de 2010 16:38 |
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Terremoto en Chile
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En la madrugada del día 27 de febrero del 2010 nuestra nación fue conmovida por un movimiento telúrico grado 8,8 en la escala de Ritcher. Fue el instante escogido por Dios para mostrarnos un ápice de su poder y remecer la dormida conciencia humana sobre la soberanía suprema de Dios.
Ha sido una constante durante los últimos siglos en nuestro país el enfrentar movimientos sísmicos cada 25 años aproximadamente. Si bien los científicos habían advertido con anterioridad la posibilidad de un movimiento sísmico en la zona central del país, aún no han desarrollado la tecnología que permita determinar con precisión la ocurrencia de este tipo de eventos de la naturaleza.
Como creyentes en Dios no podemos pensar que se trata de un simple hecho natural, sino que comprendemos que se trata de un plan de Dios para tratar con nuestra nación. De alguna manera Dios permite que mientras la tierra bajo nuestros pies tiembla, nuestros corazones se humillen ante sus pies y miles de conciudadanos levanten sus ojos a Dios para reconocer su soberanía.
Panorama en la Séptima Región
Sin duda alguna nuestra región, junto a la región octava, han sido las más afectadas de este terremoto y posterior tsunami. Con dolor hemos visto como nuestras ciudades y en especial nuestras costas han sido devastadas. Asimismo, hemos sido testigos del dolor generado en el seno de muchas familias que han visto morir a alguno de sus integrantes o tan doloroso como aquello, ver desaparecer a un ser amado sin aún no tener noticias de él.
Localmente debemos agradecer a Dios ya que nuestro Linares ha sido guardado por la mano de Dios y no hemos visto la devastación que hemos visto en otras comunas de la región. La conectividad, el abastecimiento y los servicios básicos fueron restituidos en breves momentos lo que nos permitió atravesar los momentos de mayor crisis en calma.
Tras las primeras horas, nuestros esfuerzos se avocaron a realizar un catastro del estado de nuestros locales, hogares de nuestros hermanos y situación de las iglesias de la séptima región. Según nuestra percepción Parral y Constitución serían las ciudades en donde nuestra organización tiene representación que están más afectadas.
![]() En Parral (Pastor Jaime Ramos Quezada) observamos la destrucción parcial del Templo junto a la casa pastoral. Allí nuestros hermanos debieron estar sin suministro eléctrico ni agua potable hasta el día martes 02 de marzo en la noche y enfrentar el accidente del hermano David Ramos Morales, hijo del pastor quién sufrió una fractura de una sus piernas durante el movimiento sísmico.
En Parral Monteflor (Pastor Raúl Arteaga Villouta) tuvimos que lamentar la destrucción total de la casa pastoral. El templo se mantiene en pie al igual que el corazón de nuestros Pastores que siguen en pie de lucha.
En Parral oriente (Pastor Alejandro castillo Cisterna) se produjo la destrucción total del Templo que dicha congregación ocupaba en calle Buin. No obstante habilitaron parte de una antigua construcción que aún no había sido demolida en el terreno que adquirieron para la construcción de su Templo definitivo. La casa pastoral resultó dañada de manera importante.
Finalmente, en Constitución (Pastor Pedro Pérez Labarca) la iglesia y casa pastoral no presentaron graves daños, sin embargo, la gran destrucción que presenta la ciudad ha puesto a nuestros hermanos allí en situación de desabastecimiento y riesgo sanitario.
Nuestra iglesia se une para ayudar
Tras la evaluación de las primeras horas nuestro Pastor Presidente dirigió un operativo de ayuda que comenzó con la recolección de toneladas de ayuda que incluía víveres, ropa, frazadas, útiles de primera necesidad, fármacos, colchones, loza y frutas. Mientras estos elementos se recolectaban dos comisiones trabajaban de manera paralela. Una de ellas preparaba cerca de dos mil panes para ser llevados a las zonas devastadas y otra que trasladó nuestro generador eléctrico a la ciudad de Parral para que nuestros hermanos pudiesen cargar sus celulares, pilas, linternas y radios.
Así, el día miércoles 03 de marzo salieron desde nuestro Templo tres caravanas. Una se dirigió hacia Cauquenes para trasladar agua y víveres hasta ese lugar. Una segunda caravana se dirigió hasta Parral para llevar ayuda a nuestras tres iglesias establecidas allí.
Una tercera caravana que era dirigida por nuestro pastor presidente se dirigió hasta Constitución para ir en ayuda de los Pastores y toda la congregación. Un emotivo momento se compartió con dicha iglesia que a esa hora celebraban su culto de hermanas Dorcas. Tras entregar la ayuda trasladada hasta allí, un equipo de hermanos con conocimientos en el área de la salud, distribuyó fármacos a hermanas que mantienen algún tipo de tratamiento por enfermedades crónicas y que el desabastecimiento estaba poniendo en duda la continuidad de dichos tratamientos. Pero el momento que mayor significancia revistió para la congregación reunida allí fue el compartir algunos pensamientos sobre la palabra de Dios por parte de nuestro pastor presidente, momento que nos permitió mirar la bondad de Dios en medio de tanto sufrimiento.
Los días posteriores se continuó trabajando para la recolección de ayuda lo que permitió cargar dos camiones que se unieron a la caravana de ayuda proveniente desde santiago, coordinado por nuestro pastor presidente y el directorio de pastores de nuestra iglesia, que se trasladaron a la zona del litoral de la octava región durante la madrugada del día sábado 06 de marzo.
Sin duda alguna, el dolor ha impulsado el nacimiento de corazones dadivosos tal como lo experimentara la iglesia primitiva.
Lo que se acerca
Hemos sido testigo en las últimas horas de profundos sentimientos de patriotismo que impulsa a reconstruir Chile. Sin embargo, un país se construye sobre bases sólidas y no sobre una simple bandera. Chile no conoce fundamentos más sólidos que el evangelio de Jesucristo. ¡Cómo anhelamos que nuestro Chile mire a Cristo desde el sufrimiento de esta tragedia!
Esta realidad no está lejana. Todo avivamiento espiritual ha venido precedido por una catástrofe nacional o una persecución. Basta mirar las noticias de Haití, que tras tan grande tragedia experimenta un avivamiento espiritual sin comparación. La iglesia enfrenta la gran oportunidad de renovar sus votos con Cristo y prepararse para un gran avivamiento. Los pensamientos de Dios son mucho más altos que los nuestros (Isaías 55.8 y 9), y solo debemos asegurarnos en la fe que a quienes aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien (Romanos 8.28). Hoy vemos frente a nosotros una tragedia, pero en su amor Dios ha preparado más que dolor, ha preparado una oportunidad para ver su gloria.
¡Sí! Es hora de continuar testificando de Cristo. De doblar con más fuerzas nuestras rodillas por quienes sufren y pedir al cielo que les alumbre Cristo. Es tiempo que el apático tome en serio su fe. Es tiempo que el murmurador se rinda a Cristo y el desalentado crezca en fe. Es tiempo de levantarse y ver la gloria de Dios. |
| Actualizado ( Martes, 11 de Mayo de 2010 02:20 ) |









